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El periodista musical Pep Blay desvela en la biografía "Enrique Bunbury. Lo demás es silencio" las luces y las sombras que han trazado el camino de la gran estrella internacional del rock español, "marcada por la constante lucha por ser él mismo", según ha afirmado el autor.

A lo largo de 450 páginas con fotografías en color, "Enrique Bunbury. Lo demás es silencio" (Editorial Plaza Janés) ahonda en las etapas del artista zaragozano mediante entrevistas a allegados y las propias vivencias del autor con Bunbury, a quien conoció jugando al billar. Según Blay, "lo que más sorprenderá a los lectores, aparte de las anécdotas puntuales, es que se darán cuenta de que Bunbury no es un personaje vacío (...) tiene una vida literaria y compleja".

Tras su paso por distintas bandas, Enrique Ortiz de Landázuri Izarduy, conocido como Bunbury, alcanzó el éxito en los años ochenta con el grupo Héroes del Silencio, que se disolvió en 1996 por desavenencias de sus componentes al finalizar la gira de su último disco, "Avalancha". "Durante la época de 'Héroes', Bunbury vivió como cualquier estrella internacional una etapa de excesos de sexo, drogas y rock roll, que luego supo dejar", ha señalado el escritor, quien acompañó al artista en una gira por México durante dos semanas. "De hecho, sólo he podido constatar que fuera colocado en dos conciertos -ha añadido-, uno de ellos de coñac, el día de su cumpleaños".

Blay ha apuntado que "la inteligencia", "la disciplina" y "la analítica" han sido las claves que han hecho que Bunbury se convirtiera en un auténtico fenómeno de fans, tanto en países europeos como latinoamericanos, donde es venerado como "un Dios". Sin embargo, "ser una estrella musical comporta separarse de los demás, porque no sabes si la gente que te rodea está contigo porque te aprecia o por interés", ha manifestado el también autor de las biografías de Sopa de Cabra, Els Pets o Lluís Llach.

Según el periodista catalán, Bunbury traduce esa desconfianza en una coraza, empapada de silencios que han marcado los momentos más amargos de su carrera, tanto en las desavenencias con los componentes de 'Héroes' como con la banda Huracán Ambulante, que le acompañó durante los primeros ocho años de su etapa en solitario.

Bajo el lema "Yo quiero ser yo y no quien los otros quieran", el cantante de rock dejó atrás las presiones contractuales y del entorno de 'Héroes' para emprender una etapa mucho más humilde y personal, que se traduce en los álbumes "Radical Sonora", "Pequeño", "Pequeño cabaret ambulante", "Flamingos" y la reciente colaboración con el asturiano Nacho Vegas en el disco "El tiempo de las cerezas".

Aderezados con la estética decadente del cabaret, el circo o el boxeo, los trabajos en solitario de Bunbury están empapados "con la poesía de su coherencia intelectual", según ha manifestado el escritor, nacido en Tarragona en 1966.

Veinte años después de sus primeras grabaciones y once después de su separación, Héroes del Silencio ha regresado a los escenarios con diez únicos conciertos, que desde el pasado 15 de septiembre están presentando en Guatemala, Buenos Aires (Argentina), Monterrey (México), Ciudad de México, Los Ángeles (EEUU), Zaragoza, Sevilla y Valencia.

Pep Blay ha apuntado que los posibles motivos que han estimulado al artista a reemprender el proyecto pueden ser "las ausencias de presiones, algún contrato pendiente o la reconciliación con el grupo", que le elevó al estrellato profesional y lo sumergió en una profunda lucha personal para encontrar su auténtica esencia.


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